Millón y medio de árboles por el río Bogotá.

La Fundación Al Verde Vivo tiene 26 años de vida, dedicada a la recuperación de territorios hídricos.  Nuestras siembras se realizan en la cuenca alta del río Bogotá desde Villapinzón hasta Cota de esta manera se benefician alrededor de 10 poblaciones, entre ellas: Villapinzón, Chocontá, Sesquilé, Gachancipá, Suesca, Tocancipá, Zipaquirá, Sopo, Chía, Cota.

La adopción de tu bosque contribuye a alcanzar nuestra meta de 1.500.000 árboles para la protección de la cuenca alta del Río Bogotá, con esta siembra podemos llegar a mitigar el cambio climático, ya que esta cantidad de árboles absorberán ​500.000 toneladas de CO₂eq. Hasta este momento llevamos sembrados más de 300.000 individuos forestales nativos del bosque alto andino, constituyendo el bosque ripario del río Bogotá en la cuenca alta.

Nuestros bosques están generando biodiversidad para el hábitat de aves migratorias y propias, peces y otras especies, (pez Capitán, Guapucha y cangrejo negro) mejorando la calidad del agua del río, estos bosques ayudan a la fitodepuración de las aguas y reducen la carga másica de la contaminación orgánica ayudando a la regulación de inundaciones y a la prevención de desastres, todo esto produce gran beneficio para las poblaciones aledañas al río.

Un millón y medio de árboles a sembrar en la cuenca alta del río Bogotá.

Existe allá en lo alto del río

una naturaleza casi intacta,

existes tu viajero del río,

y existe el río.

Raúl Gómez Jattin.

La mejor manera de enfrentar con éxito el Cambio Climático, es adaptarnos a nuevas condiciones de vida, haciendo consumo inteligente, reduciendo nuestras propias emisiones de CO₂-eq y propiciando y apoyando la plantación de bosques naturales, nativos y protectores: 1.200 individuos (árboles) por hectárea. Estos bosques en 5 años ya tendrán 1.500 árboles por hectárea. Los pájaros vendrán a este bosque por semillas para comer, se las llevará en su panza para depositarlas en otros sitios y así crear nuevos bosques, también él traerá semillas de otros bosques y estos crecerán por acción natural de los pájaros. Los pájaros son grandes plantadores de bosques, nosotros pretendemos ser sus jardineros.

La destrucción de los bosques, la contaminación de los suelos y el agua y la alteración del clima, están produciendo efectos nocivos y mortales en todas las especies vivas. Con el calentamiento global, crece la vulnerabilidad de las especies y por supuesto de la especie humana. La Tierra se calienta por efecto de la quema de combustibles fósiles y cada día estamos más inquietos quienes habitamos el planeta, Colombia no es la excepción. El bosque cumple una función vital al absorber CO₂, convirtiéndolo en oxígeno, es hospedero de aves y metáforas, es paisaje y humedad, es mito y anfitrión de duendes, ninfas, gnomos y fantasmas.

La lluvia no es la culpable de los desastres invernales, es nuestra cultura que no quiere comprender la ecología de la naturaleza, que no la respeta, que contamina los ríos, que construye casas, universidades, carreteras, clubes en el corazón del agua, en los humedales que se activan en invierno, ya que los ríos transportan más agua y los humedales la reciben y la gradúan, la filtran y regulan los caudales. Los bosques son grandes sumideros de carbono, capturan el CO₂ que emitimos permanentemente al quemar combustibles fósiles, al consumir energía, al trasportarnos, al producir basura y al consumir agua. Todos nuestros consumos están relacionados con el calentamiento del planeta, con el incremento de las temperaturas, con el aumento de las aguas costeras, por esto debemos sembrar árboles para que los bosques capturen esas emisiones.

La lluvia no es la culpable, NO.

La Fundación Al Verde Vivo ha sembrado a la fecha más de 450.000 árboles nativos del bosque altoandino, en la ronda del río Bogotá en su cuenca alta. El bosque Ripario.