¿El Bogotá, un río convertido en alcantarilla?

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El río Bogotá en la cuenca alta (entre Villapinzón, Zipaquirá, Cota y los Cerros Orientales (a los 2.650 m.s.n.m) recibe las aguas negras de cerca de 40 municipios, con una población cercana a los 450 mil habitantes, cuenca con 240.000 hectáreas y pese a las plantas de tratamiento (lagunas de oxidación) la carga másica de contaminación es muy alta, produciendo un alto deterioro y envenenamiento de agua y suelos, existiendo además una gran demanda de este recurso, originada especialmente por la expansión de las zonas urbanas en suelos de alta calidad agrícola, modificando y destruyendo suelos aptos para la actividad agropecuaria, y por el contrario, el acelerado proceso de urbanización implica una mayor demanda del recurso agua y suelo. Dada la poca planificación territorial y escaso control, este proceso está generando deterioro de los recursos naturales y pérdida de biodiversidad contribuyendo al incremento del calentamiento global.

 El río Bogotá nace al nororiente de Cundinamarca en el Páramo de Guacheneque municipio de Villapinzón, a 3300 m.s.n.m. y sus aguas fluyen hacia el sureste para desembocar al río de la Magdalena en Girardot a 280 m.s.n.m., drenando las aguas de una cuenca de 6000 Km2, con aproximadamente 8 millones de habitantes y 40 municipios. En su recorrido de 380 km, drena las aguas de 599.568 ha de superficie a través de los ríos Sisga, Neusa, Tibitó, Negro, Teusacá, Frío, Chicú, Salitre, Funza, Tunjuelito, Soacha, Balsillas – que recoge las aguas del río Subachoque y Bojacá- Calandaima y Apulo, creando una red hidrográfica con diversidad de paisajes y condiciones topográficas y climatológicas típicas de la zona tropical andina.

 En la cuenca del río Bogotá pueden distinguirse tres territorios demarcados socialmente: La cuenca alta del río al norte de Bogotá, con una longitud de 170 km. La cuenca media con unos 90 km (en la ciudad) y la cuenca baja que recibe directamente las aguas residuales del Distrito Capital y de la parte sur, hasta su desembocadura en el río de la Magdalena, con una longitud de 120 km.

 Los caudales del río Bogotá. 

  • Nacimiento del río, páramo de Guacheneque 0.1 m3/s
  • Curtiembres de Villapinzón 1.5 m3/s
  • Confluencia con el río Frío 13.0 m3/s
  • Confluencia con el río Salitre 12.0 m3/s
  • Confluencia con el río Fucha 18 m3/s
  • Confluencia con el río Tunjuelito 28.0 m3/s
  • Confluencia con el río Apulo 41.0 m3/s
  • Municipio de Girardot 48.0 m3/s *[1]

Vertimiento de aguas residuales de la ciudad sin tratamiento al río Bogotá.

Antes 1997

2014

A partir de la confluencia con el río Teusacá hasta la ciudad capital, la calidad del río lo hace apto para el riego, con ciertas restricciones. A medida que el río atraviesa la zona urbana de la capital, su proceso de deterioro se incrementa con los grandes aportes de carga contaminante de los ríos Salitre, Fucha, Tunjuelo y Soacha. El oxígeno mantiene condiciones límites entre las fases aeróbica y anaeróbica y la DBO registra los mayores valores de concentración de todo su recorrido, 0.011 de oxígeno.  Estos valores críticos prevalecen por más de 80 km hasta Puente Canoas, donde el río es trasvasado, casi en su totalidad al embalse del Muña, uno de los principales generadores de energía del país; con una grave implicación ambiental.

Ya en su recorrido por la cuenca baja, la calidad del agua presenta dos transformaciones importantes: la primera es una recuperación importante del oxígeno disuelto gracias a la caída constante de aproximadamente 2000 metros en menos de 50 km; la segunda ocurre después de la confluencia del río Apulo, donde el oxígeno comienza a disminuir paulatinamente por la adición de materia orgánica que aún no se ha degradado y por la pérdida de velocidad. Finalmente en las estaciones las Lomitas y Salsipuedes se refleja el efecto del vertimiento de las aguas residuales de los municipios de Tocaima y Girardot sobre el río, que se puede percibir por el aumento de la DBO y la disminución de oxígeno disuelto.

Se estima que el río Bogotá vierte al Magdalena, diariamente, las siguientes cantidades de contaminantes químicos y físicos: 318 kg de cromo, 278 kg de plomo, 140 ton de hierro, 1.11 ton de detergentes y 835 ton de sólidos en suspensión, entre otros.

Las aguas contaminadas del río Bogotá ha originado altos contenidos de microorganismos y de metales tóxicos (mercurio y cromo) en algunos alimentos. Así por ejemplo, se han encontrado contenidos de hasta 2.2 millones de coliformes y 7.4 millones de microorganismos totales en leche producida con pastos regados con aguas del río Bogotá. Muestras llevadas a cabo en 18 sitios a lo largo del río arrojaron un promedio de 5.1 ppb de mercurio en la leche. Otras mediciones han detectado contenidos de 24,000 colonias de bacterias totales y 320 de coliformes totales en verduras cultivadas cerca al río. Estos valores superan ampliamente los niveles permisibles para consumo humano (ICTA-UN, 1984; Universidad Nacional, 1987; Pinzón B. y Rico E., 1983; en Epam, 1993) [2]*

Desde 1952 cuando se construyó el sistema de acueducto y alcantarillado de Bogotá decidieron verter las aguas residuales al río sin ningún tratamiento, en ese entonces con 800 mil habitantes,  hoy con cerca de 8 millones de habitantes  se continúa con la misma práctica. Verter las aguas residuales al río sin tratamiento alguno. 

Jorge Forero Vélez, misión Wiesner, escribe en 1952 sobre el río Bogotá.

“Las aguas negras corriendo por zanjones inmundos aun dentro del mismo perímetro urbano (río Salitre, río San Francisco, quebrada de La Albina, etc.) son una vergüenza para cualquier ciudad que presume de civilizada. Los peligros para la higiene y salud de los bogotanos son innumerables, más si se tiene en cuenta que con esas aguas pestilentes y saturadas de toda clase de virus y bacterias patógenas se van a regar las hortalizas de muchísimos cultivos situados al occidente de la ciudad y que con esos mismos líquidos cloacales se abastecen numerosos hatos lecheros para todas sus necesidades…… si el gran mal, el origen permanente de todas las infecciones, continúa sin que nadie se interese por ponerle remedio. O por lo menos, nadie que tenga los medios para obrar.” [3] *

 Esta descripción tiene plena vigencia hoy en día, pero elevada a la potencia de 10 en vertimientos domésticos e industriales y degradación ambiental y plantea implícitamente la necesidad urgente de crear un sistema de saneamiento básico, este que se ha venido discutiendo por más de 60 años desde entonces.

 Esas aguas putrefactas son las que ahora tocan a las puertas de muchos habitantes de la Sábana.

1*  Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Bogotá, Ubaté y Suárez. (1992). Programa de Saneamiento Ambiental de la Cuenca Alta del Río Bogotá. Proyecto CAR-BID. Informe Inicial.

[2]* El problema del río Bogotá, por Alfonso Pérez Preciado.

 3*    El agua en la historia de Bogotá. 2003. tomo II, Villegas editores, 1938-1985

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