Segunda Navegación

Año de Publicación 1999

 

La cuenca del rio Bogotá por su ubicación biogeográfica y su riqueza ecosistemica, posee una gigantesca importancia para el desarrollo del país. La cantidad de procesos sociopolíticos y económicos que en ella se configuran, la hacen una de las áreas más promisorias y de mayor valor estratégico para el progreso regional y nacional.

Los innumerables esfuerzos que vienes realizando las instituciones públicas y privadas en materia de conservación, ordenamiento y uso adecuado de los recursos naturales de la cuenca, en procura de establecer una relación más equilibrada entre la sociedad y el medio, deben ser más calificados de insuficientes al constatar como recursos y la calidad ambiental de la cuenca, presentan índices de deterioro alarmantes.

Es bien sabido que las condiciones sociales y económicas favorables de la Region se encuentran concentradas en el distrito capital, lo que genera una descompensación y dependencia, a voces extrema, del resto de las poblaciones hacia el distrito, dando origen a procesos de ocupación espontánea y desordenada y surgimiento de conflictos por el acceso y uso de determinados recursos naturales.

La Corporación Autónoma regional de Cundinamarca - CAR, en su papel de máxima autoridad ambiental de la región, y en defensa del patrimonio natural de la sociedad ha estado comprometida desde hace varias décadas, en enfrentar de manera decidida y directa el problema de deterioro de la cuenca del río Bogotá y sus ecosistemas.

Por ello, al abordar el tema del río Bogotá se hace indispensable considerar su entorno regional, su desarrollo propio, sus valores ambientales y, necesariamente, las formas de aprovechamiento, uso y manejo, lo cual obliga a enfocar la administración ambiental del río y su cuenca con un carácter integral, como el que le ha dado la CAR. Porque de hecho, ordenar y administrar la cuenca supone conocer la oferta natural de sus recursos, su provisión, sus posibilidades de uso, de reuso y recuperación, para disponerlos nuevamente con criterios de sostenibilidad, tanto en calidad como en cantidad.

Desde esa perspectiva, para la CAR y en especial para esta administración, el proyecto de descontaminación del río Bogotá, es sin lugar a dudas, uno9 de los más importantes y de los que generan mayor compromiso y esfuerzo institucional, ya que desde sus inicios, el proyecto surge con una concepción muy sólida y ha sido el resultado de varios años de discusión y análisis, con la intervención de un selecto grupo de expertos nacionales e internacionales. Pero es claro que la recuperación del rio, dado su actual grado de deterioro, no se logra de la noche a la mañana, ni depende únicamente de la acción de unas pocas entidades o de un pequeño grupo de personas y organizaciones en querer devolver la vida al río.

El rio Bogotá, arteria hídrica de una amplia región cundinamarquesa, escenario histórico y vital de Bogotá, merece un trato diferente al que se le ha dado en estas últimas décadas, y requiere de decisiones institucionales urgentes, concretas y concertadas; así de inversiones adecuadas y permanentes a corto y mediano plazo.

Se requiere de los municipios que hacen parte de la cuenca, se comprometan a trabajar por la recuperación y el buen uso del rio, que en los planes de ordenamiento y de desarrollo queden claramente establecidas las acciones preventivas y correctivas, tendientes a mejorar la calidad del recurso hídrico; y que en forma permanente y decidida se ejerza control sobre el uso actual que se hace de este.

Por su parte, el Distrito Capital debe generar un mayor compromiso frente a la recuperación del río, si tenemos en cuenta que a pesar de las medidas tomadas por parte de la administración distrital, día a día las descargas de agentes contaminantes, domésticos y industriales vertidos sobre sus aguas, aumentan sin ningún tipo de control. Ya es hora que las instituciones y los habitantes de Santa Fe de Bogotá comprenden que si no se asumen medidas preventivas y correctivas urgentes, la recuperación del río como fuente de agua limpia, será cada vez más lejana y más costosa.

La recopilación de las memorias de la segunda navegación y del foro “Acciones sobre el río Bogotá”, organizado por la Fundación Al Verde Vivo, constituye la más clara expresión del carácter determinante que frente al reto que plantea la recuperación del río, tiene la participación de organizaciones no gubernamentales.

Debo hacer un reconocimiento a la Fundación Al Verde Vivo organización ecologista no gubernamental, comprometida de manera decidida con la recuperación del rio Bogotá y quiero resaltar y animar una vez más el deseo de este grupo de personas, que por iniciativa propia y apoyados por organizaciones e instituciones también comprometidas con el tema, han decidido ayudar en la búsqueda de soluciones para enfrentar la difícil situación de deterioro que presenta el río y sus ecosistemas. Observo con agrado la posibilidad que Estado y Sociedad Civil, aúnen esfuerzos en pro de objetivos ambientales comunes y de un trabajo mancomunado y la búsqueda de una mejor calidad de vida para las poblaciones asentadas en la cuenca del rio Bogotá.

Para finalizar, invito a la Fundación y a todas las instituciones y personas comprometidas con la recuperación del río Bogotá, para que difundan y den a conocer esta publicación, y se continúe con ello ampliando el foro de discusión sobre el presente y el futuro de la cuenca del río Bogotá

 

 

Diego Bravo Borda

Director general

CAR

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